Nuestros Escritos
Fuel
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Bueno, puede parecer un hilo tonto, pero mu gustaría que pusieramos todos los que escribimos algo aquí nuestros textos, con el fin de que haya más que música por estos lares.

Cualquier texto vale: poesía, reflexiones, relatos, ensayos, etc, etc . . ., la cuestión es que sean escritos por nosotros.

¿Os animáis?


14 Abril 2007, 23:59:26
azm
azm
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Me temo que no hay mucho literato por aquí......................

15 Abril 2007, 2:14:10
trycky
trycky
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¡¡SAVE THE SHARKS!!

idas de "oya"????

15 Abril 2007, 2:15:18
azm
azm
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¿vale poner la lista de la compra?la de hoy me quedó muy bonita....

15 Abril 2007, 2:16:43
kizerbo
kizerbo
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esto es algo que lei , no es mio. pero creo que va acorde al tema. luego escribo algo yo.


- Luder regresa de su habitual paseo por el malecon
- Estoy confundido - dice- . Cuando me aprestaba a gozar de una nueva puesta
de sol, un vagabundo salta la baranda, camina hasta el borde del acantilado,
se baja los pantalones y se caga mirando mi crepusculo. Eso demuestra la
relatividad de nuestras concepciones esteticas.


 



15 Abril 2007, 2:38:15
crises
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Me voy a dormir ya, q mhe conectado y he estaba flipando con Fuel: había transformado la I en O en una palabra del título del tema... U_U

15 Abril 2007, 3:49:11
q2
q2
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Un momentito...

 


 


 


MI ETERNA MORADA


 


El canto aterrador del cuervo


Me inunda en el sufrimiento


Me acecha desde la rama seca


Me observan sus dos ojos negros


Sus graznidos toscos y graves


Son intrusos en mi pensamiento


Intrusos que se quebrantan


Que se mezclan con el tormento


Intrusos que me acompañan


Y dan la mano a mis lamentos.


 


Recuerdo la noche fría


Dorado sueño de agonía


Canto de melancolía


Dulce recuerdo sin guía


Asesino y cruel espía.


 


Mi noche no tiene sentido


Viviendo sin la luz de tu día


Vago sin rumbo y sin destino


Buscando tu mano fría


Y ando errante en el camino


Esperando que cojas la mía.


 


Recuerdo del ángel la espada


Hoja fría y afilada


Que atravesó mi morada


Dulce y sangrienta cascada


De sangre negra derramada.


 


Sentir quiero junto a mi corazón


De tu vida la llamada


Y abrasarme la razón


Con miles de llamaradas


Que iluminen la oscura prisión


Que tornen el miedo a la nada


Y traigan luz finalmente


A esta, mi eterna morada.



 


15 Abril 2007, 4:27:17
q2
q2
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Un momentito...

Y bueno, no quiero saturar esto, asi que pongo uno mas y ya. Es el comienzo de una novela de la que tengo ciertos bocetos:


 


Un caminar incierto en mitad de una noche fría, unos pasos que se pierden en la oscuridad, unas huellas que se hunden sigilosamente en la nieve, como el puñal afilado del asesino en un corazón indefenso.


Los fríos copos caían sin cesar sobre la ladera de la montaña, cubriendo lentamente las rocas y las copas de los árboles.


Se miró las manos, agrietadas, enrojecidas, entumecidas por un frío capaz de congelar lo huesos.


Desde lo más profundo de su alma, un recuerdo se asomó de forma tímida a sus ojos, que centellearon fugázmente. Las lágrimas luchaban por evadirse y descender de aquella prisión angosta y lúgubre, pero él pudo contenerse, guardándolas en lo más profundo de su corazón, junto con todas las demás, en un mar tempestuoso de ilusiones quebrantadas, de melancólica tristeza…


Un mar tempestuoso en cuya superficie flotaban las tablas de antiguos naufragios.


Se detuvo un instante. Miró al cielo, saturado por millones de frágiles partículas. Su rostro parecía pedir explicaciones. Cerró los puños y apretó los labios intentando contener de nuevo las lágrimas. Pero esta vez no fue posible, y una brillante gota descendió por su mejilla abriendo un surco de claridad en su rostro manchado. Un surco de claridad…


Cientos de pensamientos, recuerdos e imágenes se filtraban a través de su cerebro en un torrente de desesperación, como si se tratara de una multitud desesperada que se agolpa a la puerta de un edificio en llamas para salir al exterior.


Varios segundos de incertidumbre…


Finalmente dejó de mirar al cielo en busca de respuestas, aflojó la expresión de sus labios y profirió un suspiro. Continuó caminando en silencio, perdiéndose en la oscuridad del paisaje y de sus propias dudas.

15 Abril 2007, 4:28:52
Fingal
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q2 dijo:

 


 


 


MI ETERNA MORADA


 


El canto aterrador del cuervo


Me inunda en el sufrimiento


Me acecha desde la rama seca


Me observan sus dos ojos negros


Sus graznidos toscos y graves


Son intrusos en mi pensamiento


Intrusos que se quebrantan


Que se mezclan con el tormento


Intrusos que me acompañan


Y dan la mano a mis lamentos.


 


Recuerdo la noche fría


Dorado sueño de agonía


Canto de melancolía


Dulce recuerdo sin guía


Asesino y cruel espía.


 


Mi noche no tiene sentido


Viviendo sin la luz de tu día


Vago sin rumbo y sin destino


Buscando tu mano fría


Y ando errante en el camino


Esperando que cojas la mía.


 


Recuerdo del ángel la espada


Hoja fría y afilada


Que atravesó mi morada


Dulce y sangrienta cascada


De sangre negra derramada.


 


Sentir quiero junto a mi corazón


De tu vida la llamada


Y abrasarme la razón


Con miles de llamaradas


Que iluminen la oscura prisión


Que tornen el miedo a la nada


Y traigan luz finalmente


A esta, mi eterna morada.



 


te ha faltado terminar con un: NEVERMORE


Todos tenemos nuestra propia máquina del tiempo, el pasado son los recuerdos y el futuro son sueños.
15 Abril 2007, 5:31:18
trycky
trycky
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¡¡SAVE THE SHARKS!!

joder valla currada, ami se me haria imposible escribir algo asi, felicidades q2

15 Abril 2007, 10:28:49
q2
q2
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Un momentito...

Se me permite el vipeo???

 

Sin Título


Desperté cuando llegó la medianoche


Tus gritos atormentaban mi alma


Escuché un llanto al amanecer


Hallé lágrimas de vidrio y esmeralda


Intenté soñar al atardecer


Y soñé con susurros que no decían nada


Desperté de nuevo al amanecer


El eco de tus gritos retumbaba


 


Desterré a las sirenas de mi corazón


Morirían en aguas heladas


No quisieron marcharse, no escucharon


Y ahora puedo verlas congeladas


Ya no podrán escapar…


Prisioneras, por siempre atrapadas…


Reas de una cárcel sin nombre


Esclavas de absurda esperanza


 


De nuevo llegó el atardecer


De nuevo la lucha encarnizada


La inmortalidad que recibí


Ya no me sirve de nada…





 

Mensaje editado el 22/01/2008 0:44:50 por q2

22 Enero 2008, 0:44:02
Marcos10
Marcos10
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 Buf... yo es que soy de ciencias...xD

22 Enero 2008, 0:51:38
tsode
tsode
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Depeche Mode

A mi me gusta cagar en alto,
pa ver la mierda pegar el salto.


hosting
22 Enero 2008, 9:56:00
Viper
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I'd rather be with you than flying through space.


tsode dijo: A mi me gusta cagar en alto, pa ver la mierda pegar el salto.


22 Enero 2008, 10:12:29
Amaroker
Amaroker
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"Un momentitowww..."

Bueno... pues este es mi post: (siento profundamente el copia y pega)


LA MALDICIÓN DEL BARÓN BON FAZ

 

Hace mucho tiempo en un reino muy lejano, gobernaba un sabio Rey, anciano y débil. Como veía que su mandato no iba a durar mucho y nunca tuvo un hijo, le dejó la mayor parte de sus bienes a Lucios Bon Faz, el hijo del Barón más importante de la comarca, Arcos Bon Faz. El Rey pensaba que el hijo de Arcos era tan honorable como su padre, mas… cuán equivocado estaba.

Lucios era el hombre más atractivo del reino pero era una persona vil, déspota y cruel con sus vasallos. Siempre estaba metido en líos de mujeres y tenía problemas con el juego. Durante años, Lucios hizo lo que le vino en gana con los poderes que se le habían otorgado. Hasta el punto de que utilizaba el mismísimo oro del Rey en sus apuestas de juego.

 

Llegó un día en el que sus galanterías enamoraron a una doncella, hija del Capitán del ejército. Aquel amor no fue una casualidad. Bon Faz ansiaba desde hacía mucho el poder militar del reino. Después de anunciar su boda, Lucios habló con el Capitán para intentar que le otorgara parte del mandato del ejército. El Capitán conocía de sobra a Bon Faz por su mala fama, así que no le concedió ni un sólo soldado ni caballero de toda la armada. “De todas formas,- dijo el Capitán- eso no lo decido yo. Debe ser el Rey quien lo decida.” Lucios Bon Faz era persona paciente, y decidió esperar a después de la boda. Y aunque Bon Faz hizo todo lo posible por convencer al Capitán, éste nunca cedió.

 

A raíz de todo esto, el Barón fue preparando un malvado plan como sólo los hombres sin corazón saben. Esperó el tiempo necesario para que el Capitán no sospechara cuáles eran sus intenciones. Y así pasaron dos años.

Lucios tuvo un hijo. A raíz de aquello, todos a su alrededor pudieron ver que cómo su carácter cruel e infame se transformó en uno agradable, incluso él se convirtió en alguien cortés y servicial. Nunca a nadie se le ocurrió pensar que todo era un ardid ingeniosamente trazado. Parecía que todos sus planes de grandeza y usurpación hubieran desaparecido, pero no.

 Un día, el Capitán fue a su casa a cenar con la familia. También acudieron otros cortesanos y los mejores guerreros al servicio del Capitán.  La velada fue fabulosa, a gusto de todos, con bailes y canciones. Los invitados quedaron encantados con el recibimiento que Lucios había tenido con todos. Mientras se iban los invitados, el Barón invitó al Capitán a una copa de su viña especial mientras su mujer acostaba al pequeño. En el momento en el que servía el vino en las copas, puso unas gotas de veneno en la del Capitán y cuando éste bebió, sufrió durante unos segundos espasmos fuertísimos y cayendo al suelo, murió.

Bon Faz sonrió ante el cadáver.

Ahora, por simple jerarquía, el ejército le pertenecería. Avisó a todos sus sirvientes aparentando estar preocupado y asustado. Poco después, uno de sus doctores personales dictaminó la muerte del Capitán por causa desconocida. Bon Faz se había ocupado personalmente de hacer desaparecer cualquier prueba que le pudiera inculpar. Aunque muchos lloraron la pérdida del Capitán, ninguno sospechó nunca del Barón.

 

El día en el que Lucios se atrevió a pedir el cargo de Capitán del ejército, el sabio Rey sospechó que lo hacía para aprovecharse de los poderes militares. Con lo cual, no cedió a entregarle los títulos al Barón. Fue entonces cuando la ira de Lucios se vio disparada. Juró a sus adentros vengarse de aquella ofensa de cualquier modo.

 

 

La ocasión llegó el día en el que había fiesta en el reino y el Rey y la Corte salían a ver el teatro, a dar un paseo por el mercado… Entre toda la multitud allí agolpada estaba el Barón encapuchado y con una flecha tensada ya en el arco. Cuando tuvo al Rey a tiro, soltó la cuerda, la flecha salió disparada al cuello y el soberano murió en el acto. Nadie supo quién había lanzado aquella flecha y nadie vio al Barón huir corriendo despavorido entre la gente. Pero el caso es que su venganza se vio cumplida.

 

            El reino entero estuvo de luto durante semanas enteras, recordando a su Rey. Mientras tanto, los mayores regidores después del Rey debatían sobre quién sería el heredero del trono. Entonces, todos pensaron que Bon Faz haría lo posible por hacerse con el mandato del reino, pero sorprendió a todos diciendo: “No, ese no es mi deseo. El Rey habría querido a otro en su lugar. Lo único que pido es el poder militar del reino."

El Barón estuvo por fin satisfecho con su trabajo. Ahora tendría la posibilidad de regir con mano dura a los rebeldes, ladrones y demás chusma que tanto odiaba y que nadie parecía preocupado por eliminar.

 

Pero una noche, en sueños, le visitó el fantasma de su padre, el buen Arcos Bon Faz. “¿Por qué mataste al Rey y al Capitán? Hijo, me has deshonrado. Estoy horriblemente avergonzado de ti. ¿Tan poca compasión tienes, que ni dejas descansar en paz a tu padre? Gracias a mí has tenido todo lo que posees, ¿y así me lo agradeces? Asesinando, mintiendo y viviendo del pecado.”

Lucios no sabía qué decir. Pero cuando el fantasma de Arcos desapareció, le relevaron los fantasmas del Rey y del Capitán.

“Tú nos mataste. Sufre ahora las consecuencias. Adoras más las cosas materiales que las inmateriales. Y a nosotros nos quitaste lo que más amábamos: la vida. ¡Pues nosotros te quitaremos a ti lo que más adoras! ¡El respeto, el poder, la gloria, tu rostro encantador! ¡Te maldecimos por siempre!”

Lucios quiso gritar. Pero no podía. En los sueños nadie puede gritar. Sólo que aquello  fue un mal sueño. Cuando despertó y se miró al espejo, vio un rostro amorfo, con un ojo lechoso, muerto, no podía andar recto y su piel estaba arrugada y medio podrida.

En cuanto la gente le veía, huía, gritaba… su propia mujer le rechazó inmediatamente, creyendo que aquel monstruo era el asesino que se había llevado a Lucios. Nadie le reconocía. Automáticamente, al que habían proclamado nuevo Rey, dio sus poderes a otros y mandó encarcelar a Lucios.

 

Desesperado, Lucios rogaba que le soltasen, decía que él era el verdadero Bon Faz, pese a que ese apellido no se parecía a la realidad ya que ahora su rostro estaba completamente amorfo.

Una noche en la celda, Lucios volvió a soñar con su padre. Pero no parecía enfadado ni con ganas de echarle otra maldición.

- “Hijo mío. He visto tu sufrimiento. Y sufro contigo. Pero la maldición que vives no puedo remediarla. Deberás seguir con tu aspecto por siempre. Sin embargo, te perdono. Contarás con mi apoyo siempre desde el Otro Lado.”

- “Pero me van a ajusticiar. Dentro de dos días me ahorcarán en la plaza” – contestó Lucios. El buen Arcos Bon Faz meditó unos instantes.

- “Entonces te dejaré huir. Puedes hacer el bien, ¿sabes? Hay mucha gente necesitada por el mundo. Precisamente esos a los que querías erradicar, los ladrones, los mendigos, son los que más necesitan ayuda. Te dejaré libre, pero lo que hagas depende de ti. Adiós hijo, espero que todo te vaya bien.”

Lucios agradeció eternamente aquella muestra de cariño a su padre y volvió a despertar. Sólo que apareció en un bosquecillo, lejos de la cárcel y de la ciudad. Allí encontró una abadía de monjes muy amables que le permitieron vivir y alimentarse pese a su aspecto monstruoso. Se encomendó a Dios cientos de veces y siguió el consejo que los monjes le proporcionaban.

Una mañana, se despidió de todos ellos y fue por muchas aldeas ayudando a la gente, socorriendo enfermos y devolviendo al buen camino a los asesinos y ladrones de aquellos lugares. Los rumores de un hombre encapuchado y con rostro amorfo pero de buen corazón, corrieron rápidamente por todo el reino pero nadie se volvió a acordar de aquel ser que supuestamente había asesinado a Bon Faz.

 

A mis oídos llegó hace poco esta noticia. Y doy fe de que es cierta, pues yo la recibí de boca del mismísimo Lucios Bon Faz y la completé con información de los monjes que le acogieron.

Recordad siempre esta historia, pues está escrita para aprender de ella. Y si necesitáis consuelo, o estáis perdidos por el mundo, seguramente Bon Faz salga a vuestro encuentro y os dé sabios consejos para continuar con vuestra vida, el tesoro más importante que poseemos todos y cada uno de nosotros.

FIN


¿qué os parece?
Mensaje editado el 22/01/2008 16:24:35 por Amaroker


22 Enero 2008, 16:22:14
Fuel
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Está bastante bien, aunque es una historia muy moral y me dan un poco de grima. Aún así está bien. Con un poco más de crudeza estaría genial. De hecho, hay momentos en los que me recordó a Barry Lyndon (lo de la esposa y esas cosas). Pon algo más que hayas escrito

Yo ahora ando escribiendo guiones para cortos que pretendo dirigir, y ya tengo escrito el guíon para mi primer largometraje.


22 Enero 2008, 20:10:40
Viper
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Fuel dijo: ...y ya tengo escrito el guíon para mi primer largometraje.
No me lo digas!!!!!!! A que se llamará Pene de Dios????????


22 Enero 2008, 20:16:29
Morpheus
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Descendiendo desde Orión - ¡¡Islands, ñoño!!

La hice ayer para un concurso:


No sé qué día es. Tampoco es que importe mucho.


Soy un soldado de un país que ya no sé si existe. Hace tiempo que no vivo. Nuestra ropa ya está raída, y sufrimos intensamente las noches más frías. El agua escasea. No nos queda comida.


Solo nos sobra munición.


Es irónico, ¿no? Balas, algo tan insignificante que arrebata vidas, es lo único que nos queda.


Ya no sabemos contra quién luchamos. En la batalla disparamos sin un blanco fijo. Oímos gritos agónicos y no sabemos quién los emite. Vemos sobre la tierra muertos que no conocemos.


¿Es éste el precio que debemos pagar para conseguir la paz? ¿Sirven para algo la muerte sin justificación, la miseria, la angustia, el dolor...? ¿De veras es el camino hacia la libertad aquel que está manchado de sangre?


Nos convencieron de que era lo correcto. Nos dijeron que sería rápido. Y ahora vivimos en un lugar hostil y enfermizo, junto a gente que sufre. Y no tenemos víveres que ofrecerles. Sólo tenemos balas.


¿Por qué lo han hecho?¿De veras se creían sus propias ilusiones de un mundo mejor gracias a las armas? ¿Es que deseaban nuestra muerte?


Ojalá me hubiese despedido de todos mis seres queridos. Ojalá hubiésemos hecho caso a las advertencias. Otro mundo mejor era posible. Pero nos dejamos llevar por el odio hacia las diferencias, y ahora nosotros somos los que lo pagamos.


Y ya es demasiado tarde. No queda esperanza. Aún no ha salido el sol.


22 Enero 2008, 20:50:42
q2
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Un momentito...

Morpheus y Amaroker, cojonudiisimo

22 Enero 2008, 23:53:35
Fuel
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ViPeR dijo:
Fuel dijo: ...y ya tengo escrito el guíon para mi primer largometraje.
No me lo digas!!!!!!! A que se llamará Pene de Dios????????

Se llamará GOREHOLE pero saldremos todos los miembros de PENE DE DIOS

Por cierto, estoy escribiendo una historia larga llamada EL HIJO DE LA VIOLENCIA, y la voy a ir publicando en mi blog a medida que la vaya escribiendo y realizando. De momento he puesto el prólogo y las dos primeras partes del capítulo 1 a modo de introducción. No da tiempo a engancharse (creo que si lo hace será en las siguientes partes del capítulo 1) pero me gustaría que le echáseis un vistazo y que fuerais leyendolo a medida que saliese. Nos os llevará mucho tiempo y me haréis muy feliz

A medida que vaya actualizando os iré avisando por aquí. Ahí os va mi blog para que lo leais:

EL HIJO DE LA VIOLENCIA: Prólogo y Capítulo I (Partes 1 y 2)


12 Marzo 2008, 17:04:59
Amaroker
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"Un momentitowww..."

De paso pongo otro escrito mío...


El Pacto

 

De todas las historias que recuerdo haber oído, no hay ninguna más inquietante que la que protagonizó un pobre hombre hace muchos siglos en un reino muy lejano…

 

Este pobre hombre se llamaba Damián.

 

Envidiaba a los ricos y se imaginaba siempre como uno más de ellos: vistiendo sus lujosas prendas, montando veloces caballos y acudiendo a las fiestas de mayor postín.

Pero también era muy perezoso. Nunca consiguió trabajo y por ello pasaba las tardes tumbado en lo alto de una colina, él solo, mirando al cielo y soñando con una vida mejor. En una de estas veces se dijo en voz alta:

 

- Vaya aburrimiento de vida. A veces desearía estar muerto.

 

De repente, una voz salió de la nada y preguntó:

 

- ¿En serio deseas morir?- era una voz fría y lejana.

 

Damián quedó petrificado. Allí no había nadie. Nadie podía haber dicho nada. Temblando, se puso de pie y preguntó al aire:

 

- Q… ¿Quién eres?

 

- Te he hecho una pregunta. - respondió de nuevo aquella voz de ultratumba - ¿Quieres morir o qué?

 

Damián se echó a temblar. Haciendo un gran esfuerzo, volvió a preguntar:

 

- Q… ¿Quién eres? ¿Donde estás?

 

Por el rabillo del ojo pudo ver cómo aparecía una figura encapuchada, toda de negro y de cuyo rostro sólo se podía ver dos pequeñas luces, sus ojos.

 

- Bueno si tanto te interesa… soy el Dios de la Muerte.

 

Damián cayó de rodillas al suelo. La Muerte se acercaba a él poco a poco… literalmente.

 

- ¡Ahh…! ¡Déjame yo no te he llamado- gimió Damián

 

- ¿Cómo? ¿Acaso no has deseado morir? Yo puedo hacer que mueras… anda ven.

 

Damián intentó correr desesperadamente. Pero inexplicablemente, cuando le dio la espalda a la Muerte, ésta ya estaba frente a él.

Damián intentó volver a explicarse.

 

- ¡Yo no te he llamado! ¡No lo decía en serio! ¿Vale?

 

La Muerte parecía desconcertada.

 

- ¿Ah no? ¿Y a qué viene entonces esa cara?

 

Ahora era Damián el que estaba desconcertado.

 

- ¿Cara? ¡Es la que tengo! ¿Qué pasa con mi cara?

 

- Nada nada… sólo veo que eres bastante desgraciado. Cuéntame… ¿Qué ocurre?

 

Damián se calmó un poco y empezó a contarle a la Muerte todos sus problemas y tristezas.

 

- Entiendo… - dijo la Muerte al terminar Damián - Pues ya que me has hecho venir para nada, es posible que puedas ayudarme al mismo tiempo que te ayudo a ti…

 

Damián arqueó las cejas.

 

- ¿Cómo? Explícame.

 

- Ven. Vas a ver una cosa… - dijo la Muerte alzando sus brazos al aire al mismo tiempo que la colina, el pueblo debajo de ella y el cielo azul desaparecían, y Damián vio una escena que se formaba poco a poco ante sus ojos:

 

Una casa, una habitación. En ella estaba un hombre en una cama y un par de mujeres sentadas junto a ella.

Entonces la Muerte apareció en el cabecero de la cama aunque nadie pareció advertirlo. Al poco rato, desapareció y el hombre exhaló su último aliento. Inmediatamente, la visión desapareció y Damián y la Muerte regresaron a la colina sobre el pueblo.

 

Damián iba a preguntarle a la Muerte qué había pasado cuando ésta se adelantó.

 

- Has visto a un hombre enfermo. Estaba en las últimas y yo he decidido su suerte. Colocándome en la cabecera de la cama, significa que el hombre muere… si por el contrario me coloco en los pies de la cama, el hombre vivirá.

 

- ¿Y qué tengo que hacer yo?

 

- Serás médico. Sólo tú podrás verme y según cómo me coloque, tus pacientes vivirán o morirán. Así de simple.

 

Damián dudó unos instantes.

 

- ¿Cómo voy a ser médico si no se nada de medicinas… no tengo nada…?

 

La Muerte le mandó callar.

 

- Sólo necesitarás anunciarte como médico. En tus primeras consultas yo te daré las pautas de lo que tienes que hacer. ¿Nos vamos ya?

 

La Muerte desapareció, pero Damián la sintió cerca y a veces oía su voz en su cabeza.

Damián empezó a anunciarse como médico en el pueblo y al día siguiente ya tenía dos pacientes.

 

Fue a sus casas y sin nada más que una bolsa con botes y utensilios simulando aparatos de médico, empezó la consulta.

La Muerte le iba diciendo cómo tomarle el pulso al paciente, qué debía hacerle y cómo hacerlo.

El primero no era nada grave así que simplemente pidió a la familia un cobro un tanto exagerado, todo por indicación de la Muerte.

El segundo paciente ya estaba un tanto peor. Pero siguió el mismo procedimiento que antes. Casi cuando estaba terminando, vio aparecer a la Muerte a los pies de la cama del paciente.

Ésta le dijo en su cabeza: "Éste vive. Cobrarás mucho"

Y así lo hizo. Ciertamente el paciente sanó inmediatamente, hasta saltó de la cama de alegría cuando apenas cinco minutos antes estaba sin fuerzas para moverse.

Damián logró una gran suma de dinero por ello y la voz comenzó a correr.

Los sucesivos pacientes a los que iba a visitar sanaban inmediatamente o a los pocos días, y todo después de que la Muerte apareciese a los pies de sus camas.

 

Damián se hizo famoso en todo el reino y se mudó a la capital, donde compró una casa que le sirvió de consulta. Pero no gastó casi nada en medicinas. No le hacía falta. Cuando quería simular que curaba a alguien, lanzaba polvos de raíces y daba dos palmadas al aire hasta que la Muerte hacía su aparición.

No obstante, la Muerte aparecía alguna vez en la cabecera de la cama, así que después de dar dos palmadas les comunicaba la triste noticia a la familia. Pero ocurrió en muy pocas ocasiones. Las suficientes como para que nadie le tomara por un brujo que siempre sanaba todas las enfermedades.

 

Un buen día, Damián, que paseaba frente al castillo de los Reyes, vio a una multitud reunida frente a un cartel enorme.

Abriéndose paso a empujones, consiguió llegar a leerlo.

 

- Vaya… la princesa está enferma. Se necesita médico para que la cure. Quien lo haga, podrá optar a casarse con ella.

 

A Damián no le cabía la alegría que experimentó en ese momento. ¡Él sería quien se casase con la princesa!

Era lo suficientemente famoso y rico como para que los Reyes le dejasen atender a la princesa. Seguro que lo conseguiría.

 

Pidió permiso y se anunció ante el castillo como el famoso médico Damián, que acudía a curar a la princesa.

 

Todo el mundo escuchaba expectante. Pocos eran los que no conocían a Damián y sus métodos milagrosos de curación.

Los Reyes le dejaron pasar.

 

Damián fue acompañado por varios guardias hasta el interior de la sala del trono, en la que estaban el Rey y la Reina, claramente angustiados, y la princesa, totalmente pálida, acostada en una lujosa cama, la más grande que Damián había visto nunca.

 

Se presentó con numerosas inclinaciones y respetos ante los Reyes y comenzó su ritual para curar: Cogió la muñeca de la princesa, echó los polvos por encima de ella y dio dos palmadas.

 

Esperó.

 

Y la Muerte no aparecía.

 

Damián empezó a impacientarse. El Rey se acercó a preguntarle.

 

- ¿Ocurre algo? ¿Va todo bien?

 

- N… no no. Sólo… espere un momento por favor. - dijo dando otras dos palmadas al aire.

 

Cuando ya parecía que la Muerte no iba a aparecer su voz apareció en su cabeza.

 

- "¡Eh! ¡Aquí arriba!"

 

Damián giró la cabeza hacia la cabecera de la cama y… allí estaba la Muerte. Un sudor frío recorrió la espalda de Damián. Susurrando, para que no lo oyeran los demás, le dijo a la Muerte:

 

- ¡Ah no! Bájate de ahí.

 

La Muerte negó con la cabeza.

 

- Lo siento. No puedo.

 

Damián se puso nervioso. Tenía que curarla como fuese. La princesa debía vivir.

 

El Rey advirtió su nerviosismo y volvió a preguntarle.

 

- Por favor… si ocurre algo malo… dínoslo.

 

Damián tuvo una idea entonces. Podría funcionar.

 

- Alteza. Llame a cuatro soldados fuertes. Los necesito.

 

El Rey, a pesar de no comprender nada, los hizo llamar. Damián se acercó a ellos y les susurró las órdenes.

Los soldados parecieron convencidos y se movieron hacia los cuatro extremos de la cama de la princesa.

 

Damián dio dos palmadas y los soldados giraron la enorme cama, de manera que la Muerte quedó colocada sobre los pies de la cama y no sobre la cabecera.

 

- ¡Aaahh! ¿Qué has hecho? - le gritó la Muerte, pero acto seguido desapareció.

 

Inmediatamente, la princesa recuperó el color normal y su respiración se normalizó.

Los Reyes sonrieron.

 

- ¡Está mejorando! - exclamó la Reina

 

- ¡Muchísimas gracias Damián! ¡La has curado! Ahora podrás casarte con ella.

 

Damián estaba feliz. Había logrado burlar la norma de la Muerte. Se había comportado como un verdadero médico, buscando la solución a la enfermedad.

Pero entonces, vio a la Muerte llamarle desde detrás de una puerta.

 

- Psst. Psst. ¡Por aquí! Ven

 

Damián pidió permiso para marcharse un rato y fue con la Muerte.

 

- ¿Qué ocurre, Muerte?

 

- Calla. Tú sólo sígueme.

 

La Muerte le guió por larguísimos pasillos, cada vez más oscuros.

 

- ¿Adónde me llevas?

 

- ¡Silencio te he dicho!

 

Damián guardó silencio, pero vio que los pasillos del castillo habían dado paso a una gruta silenciosa e iluminada por una tenue luz.

¿De dónde venía esa luz?

Pronto lo descubrió: Velas. Velas enormes. Cirios largos, pequeños, algunos derretidos, de diferentes colores… pero tenían el tamaño de árboles… Todas las velas estaban encendidas.

 

La Muerte continuó guiándole por aquel bosque de velas hasta que se detuvieron frente a dos velas completamente diferentes: Una larga y otra a punto de extinguirse su llama.

 

- Mira estas velas.

 

- Son completamente diferentes. ¿Qué es todo esto, Muerte?

 

- Es el mundo de las Almas. El tamaño de las velas representa la duración de la vida de las personas. Esa tan larga te pertenecía a ti y la otra tan consumida a la princesa…

 

Damián observó detenidamente y cayó en la cuenta de lo que la Muerte le había dicho.

 

- ¿Pertenecía? - preguntó dudando

 

La Muerte emitió algo parecido a una risa.

 

- Exacto. Como cambiaste de posición la cama… yo he cambiado la vela de la princesa… por la tuya. ¡Jee jeee jee!

 

Damián no sabía qué hacer. ¿Qué había hecho la Muerte? ¡Había cambiado su vida, larga, por la de la princesa, a punto de morir!

 

- ¡Maldito! ¡Me engañaste!

 

- ¡No! Me engañaste tú. Y yo en tu lugar me ocuparía de evitar que la llama se apagase… jee jee jee. ¡Se te va apagar!

 

Damián se agachó en frente de la llama consumiéndose. La guardó con entre sus manos evitando que ninguna corriente de aire lo apagase… le quedaba muy poco… ya no había más mecha… se acababa…

 

Se apagó.

 

- ¿Lo ves? ¡Se ha apagado!

 

Y sacando una guadaña enorme, ejecutó su fuerte corte sobre el alma de Damián, por lo que ya no quedó ningún vestigio del alma de aquel pobre hombre, que fue engañado por la muerte… y que quiso engañarla él también.



12 Marzo 2008, 17:10:13
Fuel
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Lo quoteo de nuevo porque el capullo de Amaroker me lo ha pisado

Fuel dijo:
ViPeR dijo:
Fuel dijo: ...y ya tengo escrito el guíon para mi primer largometraje.
No me lo digas!!!!!!! A que se llamará Pene de Dios????????
Se llamará GOREHOLE pero saldremos todos los miembros de PENE DE DIOS Por cierto, estoy escribiendo una historia larga llamada EL HIJO DE LA VIOLENCIA, y la voy a ir publicando en mi blog a medida que la vaya escribiendo y realizando. De momento he puesto el prólogo y las dos primeras partes del capítulo 1 a modo de introducción. No da tiempo a engancharse (creo que si lo hace será en las siguientes partes del capítulo 1) pero me gustaría que le echáseis un vistazo y que fuerais leyendolo a medida que saliese. Nos os llevará mucho tiempo y me haréis muy feliz A medida que vaya actualizando os iré avisando por aquí. Ahí os va mi blog para que lo leais: EL HIJO DE LA VIOLENCIA: Prólogo y Capítulo I (Partes 1 y 2)


12 Marzo 2008, 17:12:17

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